Enfermedades cardiovasculares en la mujer: un problema creciente
Las enfermedades cardiovasculares son un problema cada vez más frecuente en las mujeres y las cifras son preocupantes: son más de 170 000 muertes al año, según DataSUS (tres veces más que los casos mortales de cáncer de mama). Entre las enfermedades más comunes se encuentran el infarto agudo de miocardio (IAM), el accidente cerebrovascular (ACV), la insuficiencia cardíaca y la arritmia.
Las enfermedades cardiovasculares incluyen los factores de riesgos modificables, como el tabaquismo, la hipertensión arterial, la diabetes, el sedentarismo, la obesidad y el aumento del colesterol. Por otro lado, están los factores de riesgo no modificables, como la herencia genética, el sexo, el origen étnico y la edad. Por eso, para la prevención es fundamental analizar el ciclo de vida de las mujeres y su impacto en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
La Sociedad Brasileña de Cardiología (SBC) publicó en 2022 el Posición sobre la salud cardiovascular en las mujeres, detallando los cambios hormonales que se producen durante la adolescencia, al inicio del uso de anticonceptivos, durante el embarazo, en el posparto e incluso en las fases de la perimenopausia y la menopausia. El documento también destaca la situación socioeconómica como un factor determinante para la aparición de estas enfermedades (las mujeres con bajos ingresos se enfrentan a más dificultades y son más propensas a padecer obesidad y colesterol alto, por ejemplo, debido a la falta de iniciativas orientadas a una mayor concienciación sobre la salud).
El embarazo Es un momento en el que se producen cambios hormonales importantes, lo que aumenta el riesgo de que aparezca hipertensión arterial gestacional, con la posibilidad de que evolucione hacia una hipertensión sistémica. Después del parto, se producen alteraciones glucémicas y dificultades para perder peso. Durante la menopausia, se produce una pérdida del efecto protector del estrógeno, lo que hace que el sistema sea más vulnerable a sufrir un infarto de miocardio.
Además, en todas las etapas, los niveles de estrés provocados por un nuevo modelo de rutina se suman a la carga de las tareas domésticas y a la carrera profesional, lo que afecta a la calidad de vida. Estos retos hacen que el sistema inmunitario libere hormonas, como la adrenalina y la noradrenalina, lo que provoca una reducción del calibre de los vasos sanguíneos, espasmos de las arterias coronarias, aumento de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca.
Y hay más: al contrario de lo que muchos piensan, Las enfermedades cardiovasculares no son un problema exclusivo de la tercera edad. Según estudios de la Sociedad Brasileña de Cardiología, la prevalencia de estas enfermedades es mucho mayor en las mujeres de entre 15 y 49 años. Existe la idea errónea de que las mujeres se cuidan más y acuden al médico con mayor frecuencia. Esto ocurre más en el caso de las revisiones ginecológicas y no cuando hablamos de otras especialidades, como la cardiología.
Por eso, es importante mantener el cuidado y la atención desde la primera infancia, fomentando unos hábitos alimenticios saludables y animando a la ingesta de alimentos en especie y la preparación de la propia comida, además, por supuesto, de fomentar la práctica de actividad física.
Ahora que ya sabes que las visitas al cardiólogo y los exámenes de rutina deben ser cada vez más frecuentes, te presentamos una iniciativa muy importante: Biolab Farmacêutica cuenta con la campaña “Juntos por ellas”, que promueve un nuevo enfoque para la atención sanitaria de la mujer, desde la acogida y el diagnóstico hasta el tratamiento y la prevención.
Para llevar un estilo de vida más saludable, te recomendamos algunos hábitos que puedes incorporar a tu día a día:
- La práctica habitual de actividad física ayuda a reducir la presión arterial, el peso corporal y la coagulación sanguínea. Caminar 30 minutos, al menos tres veces por semana, ya es muy beneficioso para el corazón
- Sigue una dieta saludable, con un bajo consumo de grasas y una gran variedad de verduras, hortalizas y legumbres
- Evita el consumo excesivo de azúcar, pasta, pan y alimentos procesados
- Reduzca el consumo de bebidas alcohólicas
La prevención es la clave para combatir las enfermedades cardiovasculares. Por eso, acude a un médico que evalúe a fondo tu estado de salud y comprenda las particularidades de tu estilo de vida, para que pueda diseñarte una rutina de cuidados orientada a mejorar tu calidad de vida y tu longevidad.