¿Cuál es su nivel de vitamina D?
El estilo de vida moderno hace que sea más difícil mantener unos niveles adecuados de vitamina D. Esto se debe, entre otras razones, a que el ajetreo del día a día dificulta la exposición al sol.
¿Pero sabes cuál es la relación entre el sol y la vitamina D? Aunque normalmente se la conoce como «vitamina D», en realidad se trata de una hormona, el colecalciferol, que produce el propio organismo. Se puede obtener a través de la alimentación, pero alrededor del 90% de la vitamina D se obtiene mediante síntesis cutánea. Ahí es donde entra en juego el sol: cuando nos exponemos a los rayos solares (UVB), al entrar en contacto con la piel, estos se encargan de activar la producción de la hormona en nuestro organismo.
Según un estudio publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition, se estima que alrededor de 1.000 millones de personas en todo el mundo padecen deficiencia o insuficiencia de vitamina D en el organismo. Se trata de un problema grave, ya que su deficiencia afecta directamente a los sistemas muscular, óseo e inmunológico. Esta vitamina, por cierto, facilita la absorción del calcio, lo que contribuye a la formación y el mantenimiento de los huesos y los dientes. Su acción se extiende además al sistema muscular y a la respuesta inmunológica.
Aunque la deficiencia de vitamina D es un problema generalizado, hay grupos más vulnerables, entre los que se incluyen las personas con exposición solar limitada, los mayores de 60 años, las personas con obesidad o que padecen síndromes de malabsorción en el tracto digestivo, personas con osteoporosis, mujeres embarazadas, diabéticos, pacientes con cáncer, enfermedades autoinmunes, enfermedad renal crónica y personas con insuficiencia hepática.
La falta de esta vitamina puede provocar diversos problemas, como dolores musculares, debilidad y dolor óseo, además de desencadenar la depresión. Sin embargo, la mayoría de las personas no presentan síntomas, sobre todo al principio. Por eso, es fundamental vigilar los niveles de vitamina D en el organismo, acudiendo al médico periódicamente y realizándose los análisis de rutina.
A continuación te ofrecemos algunos consejos que te ayudarán a mantener unos buenos niveles de esta hormona tan importante:
. Entre cinco y diez minutos diarios de exposición al sol, evitando las horas de mayor intensidad solar, en zonas como las piernas, la espalda, el abdomen o incluso las palmas de las manos y las plantas de los pies.
. Incluye en el menú alimentos que aporten este nutriente, como los pescados de mar —por ejemplo, la sardina y el salmón—, la carne roja, la leche, los huevos, las castañas y las nueces, las alubias, la col rizada, las espinacas y las setas.
Un estilo de vida más saludable, sobre todo si se combina con La suplementación puede garantizar unos buenos niveles de vitamina D en el organismo, evitando los efectos negativos derivados de la carencia. La introducción de cualquier suplemento en la dieta debe ser supervisada por un profesional sanitario.
Aprovecha la época más soleada del año para exponerte al sol de forma responsable. La Sociedad Brasileña de Dermatología recomienda medidas que reduzcan al mínimo la intensidad de la exposición al sol, como evitar la exposición durante las horas de mayor intensidad de la radiación solar (de 10 a 15 h), utilizar ropa y sombreros que protejan de la radiación solar directa y, en las zonas de piel descubiertas, además de aplicar protector solar.
Habla con un médico en el que confíes e incorpora nuevos hábitos a tu rutina.
Fuentes: