Ácido fólico en el embarazo: ¿cómo tomar suplementos?
La confirmación del embarazo despierta una mezcla de sentimientos en las futuras mamás, tanto si es su primer embarazo como si no. Tras la celebración, la expectación ante la llegada de un nuevo miembro a la familia exige prestar una atención redoblada a la salud.
Esto se debe a que, durante el embarazo, las funciones metabólicas de la mujer sufren diversos cambios y, para que estos nueve meses sean especiales, es necesario prestar atención a la alimentación, el estado emocional y la presión arterial, entre otros aspectos.
La ingesta de vitaminas y nutrientes es uno de los aspectos a tener en cuenta. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que el 41,81 % de las mujeres embarazadas de todo el mundo padecen anemia, y la mayor parte de los casos están relacionados con la deficiencia de ácido fólico y hierro.
Por lo tanto, las mujeres necesitan una dieta equilibrada para mantener la salud de la madre y también el desarrollo saludable del bebé. Entre los innumerables aliados en este momento, el ácido fólico (vitamina B9) se recomienda desde antes de la concepción hasta el final del primer trimestre del embarazo, debido a su efecto preventivo frente a los defectos del tubo neural del feto (DTN).
La suplementación con ácido fólico es extremadamente importante para prevenir los defectos congénitos, y también hay que tener en cuenta la dosis adecuada. La OMS recomienda una ingesta de 400 microgramos al día, comenzando dos meses antes del embarazo previsto.
Durante las primeras 12 semanas, el ácido fólico interviene en diversas funciones del organismo y, si se administra en la dosis y el periodo adecuados, protege al bebé, favoreciendo el cierre del tubo neural y contribuyendo al desarrollo neurológico del embrión.
La concentración de ácido fólico circulante en sangre antes de la fecundación es un paso más hacia el embarazo de un bebé sano. Esto se debe a que el organismo utiliza esta vitamina para producir nuevas células, lo que contribuye al crecimiento de aquellas que formarán los órganos y tejidos fetales al inicio del embarazo.
Dado que el cuerpo no puede almacenar el ácido fólico, es necesario ingerirlo de forma continua. La alimentación también forma parte de un embarazo saludable, pero es difícil obtener la cantidad diaria recomendada de ácido fólico solo a través de la dieta. Por eso, sociedades médicas internacionales, como la FDA (EE. UU.), recomiendan la suplementación con vitamina B9 (ácido fólico).
Para ayudarte en este momento tan especial, hemos recopilado algunos consejos que pueden ayudarte a llevar un embarazo más saludable gracias a una variedad de alimentos que aumentan la ingesta de nutrientes esenciales:
– Consume en grandes cantidades verduras de todos los subgrupos: de hoja verde oscura, rojas y anaranjadas, legumbres (judías, garbanzos y guisantes) y ricas en almidón, entre otras
– La fruta es rica en fibra y, para aprovechar todos sus nutrientes, es importante consumirla entera
– Los lácteos bajos en grasa son buenas opciones para el día a día, como la leche enriquecida, el yogur, el queso o las bebidas de soja
– Aprovecha la variedad de alimentos proteicos, como las carnes magras y las aves, los huevos, los frutos secos, las semillas y los productos a base de soja
Además de cuidar la alimentación, es importante acudir con frecuencia a las consultas médicas y someterse a revisiones periódicas durante el embarazo, ya que hay muchos factores que deben analizarse. ¡Nunca está de más hacer hincapié en los datos científicos cuando hablamos del futuro de los niños!
Fuentes: